Declaración de los Frentes Sindicales de Partidos de Oposición – 29jun20

A CIEN DÍAS DEL ESTADO DE EXCEPCIÓN DECLARADO POR EL GOBIERNO DE SEBASTIÁN PIÑERA, LOS FRENTES SINDICALES DE PARTIDOS DE OPOSICIÓN DECLARAMOS:

La actual emergencia sanitaria ha dejado en evidencia la postergación, la fragilidad y la precariedad en la que subsisten a diario la mayoría de nuestros compatriotas. La cantidad de contagiados y fallecidos, por otra parte, ha demostrado que el gobierno está dispuesto a todo para mantener el modelo intacto, forzando a la población a escoger entre pasar hambre o arriesgar su salud, además de pagar altas multas, en búsqueda del sustento para sus familias.

Los centenares de miles de trabajadores y trabajadoras que actualmente se encuentran con contratos suspendidos, gastando sus propios fondos de cesantía o despedidos, son prueba de la misma situación. También las trabajadoras y trabajadores a quienes se les niega el Postnatal de Emergencia para proteger la salud de sus hijas e hijos; contrastando con la protección prestada a las ganancias de las grandes empresas.

Todo esto ocurre en circunstancias de falta de transparencia sobre los datos sanitarios, la predilección de lo privado por sobre lo público y la serie de medidas tomadas por el oficialismo en exclusivo resguardo del modelo; las que, en conjunto, dan cuenta de una estrategia absolutamente fracasada para enfrentar la pandemia. No obstante este resultado, la derecha ha tratado de arribar a un “gran acuerdo” con parte de los Partidos de oposición, persistiendo en las medidas represivas y excluyendo a las organizaciones sindicales de las decisiones. Proponen un período de dos años para iniciar el salvataje al empresariado, garantizando la continuidad de su concentración de riquezas, pero prohibiendo la negociación colectiva ramal para resolver las condiciones laborales en que los trabajadores y trabajadoras producen dichas riquezas o cómo éstas se reparten.

Por el contrario, la derecha propone subsidiar la contratación y establecer facilidades tributarias para el empresariado con costo al Estado. Y al mismo tiempo, como ocurre con el recientemente aprobado Ingreso Familiar de Emergencia 2.0, ofrece migajas que ni siquiera cubren la línea de la pobreza para el resto de la población.

El discurso que vendrá es tan repetitivo que puede adivinarse: a las trabajadoras y trabajadores se les pedirán mayores esfuerzos y se propondrá que avancemos hacia una mayor flexibilidad del mercado de trabajo en beneficio de reactivar la economía del país.

Pasando por alto que nuestra alta flexibilidad actual consta únicamente de precarización y de facilidades normativas para que las empresas despidan, contraten a plazo sin requisitos ni condiciones, alteren la naturaleza de las funciones y externalicen servicios sin ninguna restricción.

El proyecto de Teletrabajo aprobado por el oficialismo y parte de la oposición es un ejemplo de esto: se instaura sin ninguna preocupación por el cumplimiento de condiciones laborales mínimas y termina desdibujando totalmente los tiempos de miles de trabajadores y trabajadoras en desmedro de su salud y la de sus familias.

En estas circunstancias, estamos alerta sobre el comportamiento de las parlamentarias y parlamentarios. Tenemos muy presente quiénes han aprobado proyectos que nos perjudican y quienes han tenido una actitud
consecuente con los intereses de los trabajadores y trabajadoras también estamos atentos a las votaciones venideras en materia de flexibilidad laboral, las que seguramente dirán relación con la jornada de trabajo o con la implementación de medidas en el sector público.

Por nuestra parte, respaldamos las propuestas recientemente entregadas por los Partidos de oposición y los funcionarios de la salud al Ministerio de Salud como la formación de un Comité Transversal para la crisis y la garantía de un Ingreso Mínimo Familiar que sí permitan cuarentenas efectivas.

Para conseguir este cambio de estrategia es necesario que todos avancemos en la misma dirección y teniendo en cuenta que, para las y los trabajadores, como prueban los índices de endeudamiento o los montos de las pensiones, la crisis no empezó en marzo.

Por esto, y como dejó en claro el estallido social de octubre, estamos decididos a conseguir un país que asegure la justicia y la dignidad en todos los ámbitos de nuestras vidas. Y esperamos que los Partidos sepan estar a la altura de este momento histórico.

No Podrá haber paz en general, si el Trabajador que tiene un voto en lo
político, no tiene una opinión en lo económico…

Jaime Gajardo O., Encargado Sindical, Partido Comunista de Chile (P.C.)
Flavio Garrido S., Presidente, Frente de Trabajadores de la Democracia Cristiana (D.C.)
Amalia Pereira C., Encargada Nacional, Departamento Nacional Sindical del Partido Socialista (P.S.)
Nino Mundaca S., Coordinador Nacional, Unión Progresista de Sindicatos y Asociaciones de Trabajadores. (PRO.)
Christian Urrutia, Encargado Sindical Revolución Democrática (R.D.)
Johanna Escanilla, Frente Sindical del Partido por la Democracia (P.P.D.)
Carlos Valenzuela G., Presidente, Frente Sindical del Partido Radical (P.R.)
Fabián Caballero Vergara, Encargado Frente de Trabajadores del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (M.I.R.)
Camilo Santibáñez, Encargado, Frente Sindical Izquierda Libertaria (I.L.)
Andrea Palacios, Frente Sindical del Partido Radical (P.R.)
Patricio Argandoña, Frente de Trabajadores de la Democracia Cristiana (D.C.)
José Galaz, Departamento Nacional Sindical del Partido Socialista (P.S.)

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