El limitado debate en torno a las 40 horas | IBVS

Columna de Opinión: «El limitado debate en torno a las 40 horas».

Por Diego Rojas Gallardo

El pasado 24 de Julio del presente la comisión de Trabajo de la cámara de diputados aprobó con 7 votos a favor y 6 abstenciones el proyecto de reducción de la jornada laboral de 45 a 40 horas, presentado en el año 2017 por la diputada Camila Vallejos. El proyecto propone una modificación al artículo 28 inciso segundo del Código del Trabajo, el cual establece como máximo 10 horas para la jornada laboral en nuestro país; mientras el proyecto de la diputada Vallejos propone principalmente que la jornada laboral no supere las 8 horas diarias de trabajo, y otras modificaciones como la eliminación facultad del empleador de extender la jornada laboral hasta en 2 horas el día 24 de diciembre, remplazando dicha facultad del empleador por un acuerdo entre las partes, entre otras. Este proyecto se destaca por el impacto que tendrían estas medidas en ámbitos relevantes de la economía nacional como la productividad, el empleo y los salarios, generando que actores como empresariado y el Gobierno lo hayan salido a criticar.

Es así, como en respuesta a esta iniciativa el Gobierno presentó el proyecto de Adaptabilidad y Flexibilidad laboral que según palabras del ministro de Trabajo Nicolás Monckeberg busca “(…) reducir la jornada y permitir a través de la flexibilidad que esta jornada pueda adaptarse a la realidad de cada trabajador, de los ciclos productivos de las empresas y eso permite proteger la remuneración de los trabajadores y mejorarles la calidad de vida».(1) Asumiendo por parte del gobierno, una suerte de simetría o igualdad al momento de negociar entre los trabajadores y sus empleadores, cuestión que claramente no existe en el marco de las actuales relaciones laborales en nuestro país. Por tanto, a principios de Agosto el ejecutivo anunció darle suma urgencia a este proyecto que se encuentra en el Senado presentando la moción de reducción de la jornada laboral a 41 horas, propuesta en el informe denominado Reducción de jornada laboral, productividad y empleo elaborado por el ejecutivo y que según explica el ministro va a permitir “(…) que una empresa pueda, acordadamente con el trabajador, disponer que ciertos días que se requiere por ejemplo mayor intensidad en el trabajo, pueda trabajar más horas que al día siguiente, cuando hay menos demanda de trabajo, pueda descansar y trabajar menos horas, y eso que no merme su remuneración” (2)

Por su parte, el empresariado representado por Alfonso Swett presidente de  la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), ha manifestado en distintas ocasiones que “Lo que necesitamos es un debate profesional, con estudios, con generosidad y profundidad”, y agregó que “sabemos, por nuestros estudios, que los proyectos en discusión afectan el PIB potencial de Chile en los próximos 10 años entre un 0,3% y un 0,5%”. Por ello, demandó a “que de una vez por todas pongamos datos sobre la mesa”.(3)Intentando poner una supuesta autoridad y  seriedad frente un debate comunicacional centrado principalmente en la reducción de las horas, en cual claramente empresariado chileno no tiene interés en participar.

La principal crítica del Gobierno a la propuesta de la oposición se encuadra en la productividad y la reducción de 250.000 puestos de trabajo, según ellos argumentado que su propuesta de reducción de la jornada laboral a 41 horas con flexibilidad es más seria, pues permitirá mantener la productividad, ya que bajo estos “acuerdos” entre trabajadores y empleadores  se podrá intensificar el trabajo en ciertos periodos y reducir en otros, y a su vez, se implementara de manera gradual hasta el año 2027.

El debate comunicacional sobre las horas de la jornada laboral ha suscitado una serie de reacciones en la opinión pública nacional, por una parte el empresariado esquiva desde una suerte de autoridad moral llamando a la seriedad, frente a un debate en el cual cualquier medida orientada a mejorar la situación de los trabajadores, es vista como un retroceso para el país por parte del empresariado. Por otra parte, se evidencia la debilidad de ambos sectores en disputa: Por una parte, el Gobierno se ve sobrepasado por la presión de las encuestas de opinión, que lo hacen tomar decisiones que incluso generan descontento en su propio sector político. Por otra, la «oposición» se ve ausente de plantear propuestas de fondo.

La propuesta de la oposición, si bien se funda en un sentir real de la mayoría trabajadores chilenos, no profundiza o dirige el debate más allá de la cantidad de horas, y de la pelea con el ejecutivo por la supuesta “guerra sucia”  de parte de estos; pero no ha llevado la discusión hacia cuestiones estructurales que son la base para que dicha reducción de trabajo impacte de manera real en la vida de los trabajadores chilenos, como el cambio constitucional mediante una asamblea constituyente que cree nuevas relaciones laborales, centradas en la naturaleza humana del trabajo, puesto que la producción de la riqueza debe ser para el beneficio de la sociedad en su conjunto y no para el disfrute y acumulación de unos pocos -véase quienes han usufructuado con las utilidades derivadas de los fondos previsionales de los trabajadores chilenos en los últimos 30 años como ejemplo- y donde también se ponga es cuestión la distribución de la riqueza, quiénes la producen y qué salarios obtienen por su trabajo.

Otro eje central hacia el cual se debiera hacer girar el debate actual es el fortalecimiento de la organización sindical. En tiempos donde la desafección política e ideológica campea, es necesario acompañar estas propuestas de herramientas que permitan a los trabajadores defender sus conquistas y fortalecer su organización; por ende, es necesario un nuevo Código del Trabajo, ya que el Sindicato ha sido el gran ausente en la discusión actual, en la cual se han planteado cuestiones como la flexibilidad, concebida como un acuerdo individual entre el trabajador y su empleador y no desde sus organizaciones. Por tanto, desde la izquierda se debe profundizar la discusión actual, orientándola hacia los cambios estructurales, lo que permitirá superar el limitado debate que plantean tanto la oposición como el Gobierno y cuestionar de manera real los intereses del empresariado chileno.


(1) https://www.emol.com/noticias/Economia/2019/08/08/957402/Gobierno-le-pondra-suma-urgencia-a-proyecto-de-flexibilidad-laboral-y-anuncia-indicacion-por-horas-de-trabajo.html

(2) https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2019/08/08/40-horas-gobierno-contraataca-y-anuncia-suma-urgencia-a-su-proyecto-de-flexibilidad-laboral.shtml

(3) https://www.latercera.com/pulso/noticia/reduccion-jornada-laboral-cpc-pide-estudios-tecnicos-cuestiona-manejo-del-gobierno/783600/

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