Los ejes de las reformas sociales y la profundización del modelo en la cuenta pública 2019

Columna de Opinión: « Los ejes de las reformas sociales y la profundización del modelo en la cuenta pública 2019″.

Por Diego Rojas Gallardo

Los derechos sociales negados para los chilenos mediante la Constitución de los 80´, han marcado en estos últimos casi 40 años la vida de más de una generación de compatriotas y el actual gobierno busca -al igual que los anteriores- mediante una salida neoliberal hacer creer a los chilenos que es posible ampliar el modelo mediante cuatro reformas referidas a éstos. En la última cuenta presidencial, el pasado primero de Junio donde el presidente Piñera propone a los chilenos, en primer lugar, en materia de Salud, la modificación a las Isapres y a Fonasa, la cual a todas luces traerá como resultado la inyección de recursos al sector privado, puesto que esta reforma homologa ambos sistemas de cobertura en salud e incentiva el traspaso de usuarios de Fonasa a Isapres, lo que propenderá a desfinanciar la Salud Pública. En segundo lugar, en materia de Educación Superior, perpetua el financiamiento a la banca mediante el crédito, ofreciendo como solución a la deuda universitaria para los más de 800 mil deudores del CAE (1), la condonación de la deuda después del pago de 180 cuotas mensuales, es decir, después de 15 años de pagar el crédito universitario. Otro de los supuestos logros anunciados en educación, fue la ley de aula segura que remite sólo a la creación de protocolos en caso de agresiones al interior de los establecimientos educacionales, soslayando la realidad social existente detrás de la comunidad educativa y la inexistencia de un número suficiente de equipos profesionales que sirvan de apoyo a la resolución de los conflictos en materia convivencia escolar. En tercer lugar, en materia laboral, se explicita la concepción neoliberal  de este gobierno al plantear la flexibilidad laboral como un aspecto positivo para los trabajadores, pues según el presidente, dicha flexibilidad les otorga mayor libertad para compatibilizar su vida laboral con su vida personal, a propósito de la propuesta de modificación de la jornada laboral mediante el acuerdo entre el empleador y sus trabajadores, pero ¿quién definirá , por ejemplo, la distribución de la jornada dentro de la semana, dentro de las estaciones del año, etc?. El gobierno miente con esta propuesta al intentar crear la falsa sensación u idea de que la relación laboral es simétrica entre trabajador y empleador, por ende, estas cuestiones se podrían “acordar”, basta con ver realidad sindical en nuestro país, y ahondar en el sinnúmero de prácticas antisindicales en que incurren los empleadores para desmentir rápidamente al gobierno. Por otro lado, es imposible concebir como un avance -en materia de negociación colectiva- la propuesta de regular los grupos negociadores. En cuarto lugar, se propone una reforma de las pensiones mediante el aumento de 4% del pilar solidario por parte del empleador, lo que supone una inyección de recursos que aún no especifican quién va a administrar, ¿y las AFP´S? el presidente no hizo alusión a éstas en su discurso, en el cual jugó a crear la cortina de humo de los cambios que en realidad no alteran lo que hoy existe.

Otro aspecto que no es posible obviar es el de la migración, ya que en la actualidad en nuestro país la población migrante supera el millón doscientas mil personas correspondiente al 6,6% de la población chilena según datos aportados por el INE(2), a los cuales según  la perspectiva del gobierno es necesario regular, ordenar e integrar en nuestro país cuestión que dista mucho de lo propuesto en las modificaciones a la ley de migraciones, donde por ejemplo, entre sus aspectos más polémicos cambia la calidad de las visas de turistas por visas transitorias, las cuales según establece la reforma en su  art. 56 “los titulares de Permiso de Permanencia Transitoria que se encuentren en el país, no podrán postular a un permiso de residencia”(3). Claramente los intereses de este gobierno no giran en torno a convertir a los migrantes en sujetos de derechos sociales, sino en controlar un fenómeno que entre sus orígenes tiene la necesidad del empresariado por acceder a mano de obra más barata y que en la actualidad aumenta exponencialmente en Chile, donde como veíamos escasean los derechos sociales tanto para gran parte de la población chilena y como no para los nuevos habitantes.

La sociedad chilena atraviesa una serie de transformaciones sociales, políticas y económicas de las cuales el gobierno intenta dar cuenta, obviamente proponiendo como solución la ampliación de modelo neoliberal, continuando con el subsidio a la banca en educación y ahora en las Isapres, o diciendo que va cambiar todo para para no cambiar nada, como en el caso de las pensiones. Mientras la oposición calla, puesto que lo propuesto no es más que la profundización del modelo que ellos administraron y profundizaron cuando fueron gobierno. Por tanto, es a la izquierda la que le corresponde hoy disputar el sentido común que intenta perpetuar la derecha empresarial y proponer a los chilenos y migrantes alternativas reales para avanzar hacia una sociedad distinta.

Diego Rojas Galardo
Instituto de Ciencias Políticas Bautista Van Schouwen

(1) https://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2018/05/28/las-cifras-negras-del-cae-40-de-los-estudiantes-desertores-o-egresados-se-encuentran-morosos/

(2) https://www.latercera.com/pulso/noticia/chile-mas-12-millones-extranjeros-venezolanos-desplazan-los-peruanos/528676/

(3) https://www.eldesconcierto.cl/2019/04/02/pinera-ley-migraciones-decretazo-categoria-migratoria/

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