Ley Machuca: La Aspirina para el Cáncer

Columna de Opinión: «Ley Machuca: La Aspirina para el Cáncer».

Por Víctor Cárcamo Silva

El pasado martes, mientras en el Congreso se incluía el retorno del Copago como indicación a la iniciativa gubernamental mal llamada como “Admisión justa”, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), sacaba a la luz el informe “Panorama Social de América Latina”(1), donde señala que en Chile “el 50% de los hogares de menores ingresos accedió al 2,1% de la riqueza neta del país, mientras que el 10% concentró un 66,5% del total y el 1% más adinerado se quedó con el 26,5% de la riqueza”(2).

Estas cifras nos dan cuenta de un problema estructural en el denominado “modelo económico chileno”, donde existen profundas desigualdades, que van más allá de lo meramente escolar, pero donde sin duda la educación cumple un papel fundamental, ya sea para mantener la reproducción del mismo o para superarlo. En ese marco es que reaparece como propuesta la denominada «Ley Machuca», presentado originalmente por Felipe Kast.

Actualmente, el número de estudiantes que cursa sus estudios escolares (básica y media) alcanza los 3.558.142 estudiantes, de ellos la matrícula en colegios particulares pagados alcanza a un 8,33% (3) y la propuesta de la  “Ley Machuca” de abrir un 30% de los cupos a estudiantes de escasos recursos, representaría a casi el 2,5% de la matrícula total del sistema.

De esta manera, lo que eventualmente ocurriría con la implementación de la “Ley Machuca” sería que del total del 91,6% de los estudiantes que representa la matrícula de colegios con distintos grados de aporte estatal (municipales, part. subvencionados y de administración delegada), la propuesta llama a elegir a un 2,5% de entre ellos y, por añadidura, a dejar afuera al 89% del estudiantado nacional, generando un doble proceso de discriminación y planteando el problema de por qué ese 2,5% sería elegible por sobre los otros, donde las respuestas pueden resultar mucho más violentas de analizar que aquellas que ya generan sesgo en los procesos de selección.

En este sentido, de aprobarse la “Ley Machuca” se volvería a plantear la existencia de estudiantes de primera y segunda categoría entre los más pobres de nuestro país, lo que constituyó parte de la crítica a los procesos de selección en los “liceos emblemáticos” y la conformación de los “Liceos Bicentenario”(4).

Si bien es valorable y fundamental para el desarrollo de un sistema verdaderamente democrático el que estudiantes de distintos niveles socioeconómicos, identidades culturales y de género, puedan integrarse en un mismo establecimiento educacional donde se valore realmente la diversidad, esto sólo será posible en la medida en que el Estado genere una participación más activa en el proceso de enseñanza, rescantando las lógicas propias del rol de “Estado Docente”, desmunicipalizando no para entregar o delegar, sino incorporando al Estado (Valdría la pena reconsiderar el estudio de la propuesta de Sistema Nacional de Educación, reformulando algunos de sus planteamientos).

No necesitamos desviar parte de los fondos de la subvención hacia los colegios particulares pagados, sino que es imprescindible recuperar y avanzar en el mejoramiento de las condiciones con las que cuentan las escuelas que reciben subvención, por medio del aumento del PIB destinado a educación y mejorando las condiciones contractuales de los docentes, con foco en el  mejoramiento de las metodologías y los espacios (tiempos) de planificación del aprendizaje para estimular el desarrollo de mejores prácticas de aula, como era el espíritu tras las movilizaciones del Movimiento 50/50(5).

Sólo una mejor educación pública, cuyas condiciones resulten atractivas tanto para los profesores como para las familias de los estudiantes de diversas realidades (como ocurre en la gran mayoría de los países de la OCDE con la cual nos gusta tanto compararnos), hará que los proyectos de “libertad de enseñanza” sean expresión de una voluntad formativa, y no de una nueva segregación o re-estratificación de la población chilena, o como decía hace algunos años Felipe Berríos S.J: «Es una vergüenza y antievangélico que en esos colegios se discrimine y se haga selección»(6).., y lo sigue siendo aunque esta “selección” busque favorecer a un 2,5% de la población.

Víctor Cárcamo Silva
Instituto de Ciencias Políticas Bautista Van Schouwen


(1) https://www.cepal.org/es/publicaciones/44395-panorama-social-america-latina-2018-documento-informativo

(2) https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2019/01/16/cepal-sostiene-que-chile-permanece-desigual-1-mas-adinerado-se-quedo-con-el-265-de-la-riqueza.shtml

(3) https://centroestudios.mineduc.cl/wp-content/uploads/sites/100/2018/12/ANUARIO-MINEDUC_VERSION-BAJA.pdf

(4) http://www.lasegunda.com/Noticias/Nacional/2013/10/884768/asesora-de-bachelet-explica-por-que-quieren-terminar-con-los-liceos-bicentenario

(5) https://revistaperspectiva.cl/formacion-continua-del-profesorado-la-importancia-del-5050/

(6) http://www.adnradio.cl/noticias/nacional/felipe-berrios-es-una-verguenza-y-antievangelico-que-en-colegios-de-congregaciones-se-seleccione/20141212/nota/2548275.aspx

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *